oN aiR 3diciones
All Episodes
La experiencia del tiempo según San Agustín

La experiencia del tiempo según San Agustín

0:00|0:00
En este episodio exploramos la revolucionaria teoría agustiniana del tiempo, su vínculo con la experiencia humana y espiritual, y cómo influye en nuestra vivencia de la esperanza y la espera. Descubrimos cómo memoria, atención y expectativa conforman nuestra percepción temporal y reflexionamos sobre el Adviento como símbolo de la esperanza cristiana.

This show was created with Jellypod, the AI Podcast Studio. Create your own podcast with Jellypod today.


Chapter 1

¿Qué es el tiempo? El dilema y la respuesta de San Agustín

EJ Asso

Bienvenidos una vez más a oN aiR 3diciones. Yo soy EJ Asso y aquí está, como siempre, mi compañero de travesía existencial, Felicity. Hoy vamos a movernos por aguas profundas, igual que hicimos cuando hablamos del juicio y el silencio o del viaje de la maternidad inesperada. Pero hoy el viaje… es en el tiempo. O sobre el tiempo. Felicity, ¿tú sabes qué es el tiempo, así de primeras?

Felicity

Pues, mira EJ, yo te diría que sé lo que es, pero si me pides explicarlo… ahí me lío seguro. Y no lo digo yo solo, que San Agustín ya soltó la famosa: “¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”. Y es que, vaya, cuántas veces nos pasa eso con cosas fundamentales de la vida.

EJ Asso

Es un clásico. Y el problema es justo ese—siempre hablamos del pasado, del futuro, del presente. Pero si lo piensas bien… el pasado ya no existe; el futuro aún no existe; el presente… casi ni se puede agarrar, es como que se te escapa, ¿no? Dura nada, y ya está. Si cada “parte” del tiempo no existe, ¿cómo es que el tiempo existe?

Felicity

Justo. Y esto a mí me voló la cabeza la primera vez que lo pensé en serio. Y mira, te cuento una anécdota… Recuerdo cuando preparamos una actuación familiar; yo tocando la melodica, primos a la batería y mi tía, que desafina pero con arte. Y estaba ese momento justo antes de empezar la pieza… era como si todo el futuro del concierto estuviera dentro de mí, pero no había pasado, simplemente lo tenía en expectativa. Y ya al tocar, cada nota que caía pasaba al recuerdo, y mientras tocaba otra, ya estaba pensando en la que venía. Al final, me daba cuenta: lo único que realmente tenía entre manos era el instante. En cuanto lo captaba, ya estaba fuera de mi alcance. ¡Me sentía entre memoria y esperanza! Súper raro.

EJ Asso

Eso conecta muchísimo con lo que plantea Agustín: ese “instante” que jamás se deja atrapar. No es solo filosofía antigua, es algo súper cotidiano, que sentimos en esos pequeños momentos de la vida. Y claro, nos deja el runrún—¿será que el tiempo solo existe en nuestra cabeza, o alma, como dice Agustín?

Chapter 2

La distensión del alma: El tiempo como experiencia interior

EJ Asso

Aquí es donde San Agustín da el giro radical. Él dice: bueno, el tiempo no “está fuera”, como algo que puedes medir con relojes o que flota en el universo, sino que existe en nuestra propia alma. Y lo define como “distensión”, el famoso distentio animi. O sea, la forma en que nuestro interior se estira entre lo que ya no es y lo que aún no es.

Felicity

Sí, y esa tabla que usa Agustín… brillante, aunque un poco liosa la primera vez que la lees. Que si el pasado está en la memoria, el presente lo tenemos en la atención (o en la visión directa, él lo llama “praesens de praesenti”), y el futuro está en la expectativa. Por eso, vivimos el tiempo dentro de nosotros, no fuera. Y, ojo, que yo esto lo pruebo cada vez que voy a improvisar en el escenario: la última frase que he tocado se convierte en recuerdo—en seguida estoy atento a la siguiente—pero ya tengo extendida la esperanza de que en el futuro esa improvisación salga bien.

EJ Asso

Me pasa igual con las entrevistas. Cuando las preparo, tengo todos los temas por repasar en la cabeza—expectativa pura. Durante, estoy a full en la atención, no quiero perder detalle de lo que dice el invitado. Y ya después, solo me queda el recuerdo, y muchas veces me sorprendo reviviendo esas partes, incluso corrigiendo mentalmente lo que dije, o lo que se podría haber preguntado mejor. O sea, el pasado, presente y futuro… todo se va mezclando ahí dentro, pero en el fondo, solo puedo vivirlo en el ahora, como lo haya captado mi conciencia.

Felicity

¡Tal cual! Agustín usa el ejemplo del salmo: cuando empieza a recitarlo, todo el canto está en la expectativa. Cuando va avanzando, lo que ya ha entonado pasa a la memoria y lo que falta sigue siendo futuro. Así que, como decía él, solo en la eternidad logramos reunir todo ese “canto” en unidad. Me parece precioso. Pero a la vez, un poco trágico, ¿no crees?

EJ Asso

Sí, porque implica que vivimos siempre rotos, dispersos. Somos como el alma estirada al máximo, sufriendo el tiempo. Los animales, eso sí, no tienen este lío, eh. Ya lo decía Agustín, viven en el aquí y ahora, el famoso “hic et nunc”. Nosotros, por tener conciencia, historia, proyectos y nostalgia, estamos condenados a esa distensión y también a la esperanza. Esa es la paradoja humana.

Felicity

Y fíjate, recoge hasta una imagen trinitaria, que Agustín intuía en la triple experiencia del tiempo. Memoria como el Padre, atención como el Hijo, y expectativa como el Espíritu. No es la explicación oficial, claro, pero tiene su poesía y profundidad… y nos remite a esa idea de que, al final, deseamos volver a unirnos, a ser uno, dejar de estar “distendidos”.

Chapter 3

El valor de la espera y la esperanza: Antropología, teología y Adviento

Felicity

Hablando de espera, justo estamos en Adviento. Me gustaría traer la cita de Pavese, ¿te acuerdas? Dice algo así como que “la espera es nuestra condición”. Aunque él no era creyente, me parece que clavó esa intuición existencial: todo nuestro tiempo, de alguna forma, es espera… y solo los humanos, gracias a esta conciencia temporal, somos capaces de esperanza genuina.

EJ Asso

Eso es clave. Porque, volviendo a San Agustín, sin esta conciencia, no podríamos tener proyectos, ni historia, ni saborear la esperanza. La espera cristiana en el Adviento es justo transformar ese sufrimiento del tiempo, esa dispersión, en intención: usar la espera para abrir lugar al sentido, a la plenitud. O sea, no es resignarse ni aburrirse, sino algo activo, casi revolucionario.

Felicity

Y mira, para creyentes y no creyentes, vivir el tiempo así puede transformar el día a día. Al final, todos sufrimos esa distensión. El secreto está en convertir la espera en algo lleno de sentido, casi como si cada momento de esperanza fuera ya una semilla de eternidad. En la fe cristiana, el Adviento representa esa espera, sí, pero también la confianza de que la eternidad puede tocar el tiempo en cada instante.

EJ Asso

Me gusta mucho eso de “semilla de eternidad”. Quizá por eso Agustín insistía tanto en pasar de la dispersión a la concentración en Dios, de la “distentio” a la “intentio”. Y hoy, que vivimos siempre corriendo y distraídos, qué falta nos hace… Bueno Felicity, creo que por hoy hemos estirado bastante la cuerda del tiempo. Ha sido, como siempre, un placer filosofar contigo, y espero que los oyentes también se hayan sentido parte de este diálogo.

Felicity

¡El placer es mío, EJ! Y como cada episodio, nos vamos dejando una pregunta abierta, porque de eso va también la espera. Gracias por compartir este rato y, a quienes nos escucháis, no olvidéis que la esperanza se entrena—y que el tiempo, quizás, lo llevamos dentro mucho más de lo que pensamos. Os esperamos, nunca mejor dicho, en el próximo episodio de oN aiR 3diciones. ¡Hasta pronto, EJ!

EJ Asso

¡Hasta la próxima, Felicity! Y gracias a todos, no solo por esperar, sino por seguir compartiendo este camino con nosotros. ¡Nos oímos en el siguiente episodio!